lunes, 16 de noviembre de 2015

El Mago azul y la campana

  •          Había una vez una mujer que escucho una campana.
  •          Mi señor, eso no responde mi pregunta ¿A dónde vamos? – le pregunté.

No me contesté, siguió caminado un largo rato, hasta que llegamos a una pequeña cabaña, en aquel lugar había un hombre llorando, había una vela, incienso, una tasa de agua caliente que estaba en la mesa, reflejaba la luna creciente del firmamento. Dentro del cuarto principal, había una cama, sobre ella estaba una mujer triste, echada sin poder levantarse, que miraba la puerta, estaba esperando a su esposo, quien estaba afuera sumergido en la tristeza.
Era de cabellos negros, y ojos café; cerró sus ojos con resignación. Lagrimas caían de sus parpados. ¿Por qué estamos aquí mirando esto?, esta mujer va a morir, ¿Por qué?, se ve sana, ¿Por qué? ¿Qué hacemos aquí? Nadie puede evitar la muerte, ni siquiera...
  •          ¿Deseas vivir? – dijo mi señor sin mover sus labios, la mujer lo escuchó aunque parece que solo nosotros tres podíamos oírlo.
  •          No… - contestó sin hablar
  •         ¿Por qué?
  •          Porque quiero ver a mi hija crecer… no me importa morir, siempre y cuando mi hija no sufra la misma suerte que yo.
  •          Que darías para tu hija no sufra tú mismo destino
  •          Daría todo, todo, daría hasta el astro rey, pagaría todo, incluso mi propia vida
  •          ¿Podrías vivir sabiendo que ella jamás te conocerá? Sin ningún recuerdo de ti, sin un te quiero sin un abrazo.
  •          Sí, no me importa morir si ella vive, me gustaría quedarme con ella, verla crecer, ser feliz, escuchar su voz, su risa – dijo tristemente
  •          ¿Deseas morir? – volvió a preguntar
  •          Ese mi destino
  •         Renuncias a tu vida tan fácil
  •          Ha sido así por mucho tiempo… trate de hacer lo que pude, trate de no enamorarme, pero nada resulto. Mi madre murió cuando nací yo y mi abuela igual y su madre de la misma forma y así por siglos, me hubiera gustado conocerla, cuanto hubiera dado por una caricia suya, una sola palabra, incluso un regaño, todo en vez de este vacío en mi corazón.
  •          Y ese es el destino que quieres para tu hija, un vacío.
  •          No… pero… si con mi muerte puedo evitar que ella sufra lo mismo, mi muerte no será en vano
  •          ¿Renuncias a tu vida?
  •          No… no renuncio a ella, solo la doy como pago para que ella se quede aquí, que no sufra como yo lo hice de niña, ni tenga la desdicha de decirle adiós a alguien que ama y no conoce… – el sonido dulce de una campana se escuchó. La señora abrió sus ojos y volteo hacia la venta, nos miró.
  •          Esta campana fue utilizada hace muchos años para castigar a una mujer que apostaba su vida en vano, ella jugaba con su vida como si fuera cualquier cosa, y en un acto de imprudencia renuncio a ella, sin pensar en sus hijos, y la hechicera de la campana quien respetaba la vida la maldijo para que cuando diera luz, ella muera, su hijo sería una niña que se enamoraría profundamente y tendría el mismo destino que su madre. Ninguna de ella se tomó la molestia de cambiar su futuro, ni de aquella que le seguirían.Si la campana renuncia a liberar a su hermoso sonido simplemente porque no le importa, entonces no merece ser campana, debe ser fundida y transformada. Pero aquella campana que renuncia a su badajo para que otra campana pueda sonar, se le colocará uno nuevo, porque aun sirve, aun suena y sonara con la otra campana para siempre…

  •          ¿Deseas vivir?
  •          Si
  •          ¿Por qué?
  •          Porque quiero que ella me recuerda, quiero criarla, quiero que sienta mi amor y que ella pueda hacer lo mismo algún día.

Un suave llanto se escuchó en la habitación, la mujer había dado a luz a dos pequeños un varón y una mujer, el hombre entro a la habitación y vio a su esposa cargando a sus hijos. La luz del sol baño esa habitación y antes de que ella volteara para ver hacia la venta, ya nos habíamos ido.
Íbamos rumbo a casa dejando esa hermosa escena atrás, una figura oscura se nos cruzó enfrente, miró a mi señor
  •         Buen día Parca – solo asintió como respuesta, tenía un carta en su mano – ella no morirá – volvió a asentir


Aquella criatura volvió a su camino rumbo a esa cabaña, ella no iba a cumplir una tarea cotidiana iba con una hermosa carta en sus manos que decía: A mi hija.

viernes, 16 de octubre de 2015

El mago azul y los colores



Caminábamos por los bosques cerca del mediterráneo rumbo a casa, el día era despejado y el sol brillaba en su más fino resplandor, todo brillaba a mí alrededor. Estábamos algo retrasados en nuestro viaje pero al parecer a él no le preocupaba, siempre era así.
  • ¿Crees que llegaremos a tiempo?
  • Lo dudo mucho, pero más vale tarde que nunca.
  • Pero mejor ahora que mañana.
  • Exacto… no estamos tarde, ya verás.
  • No debimos demoráramos tanto con…
  • Eso no importa Sólar – me contestó, se detuvo – parece que nos vamos a demorar un poco más, viejo amigo. Miro haciaia un rio que cruzaba por un lado, se dirigió a él y comenzó a caminar por la orilla.
Bajo un árbol de manzanas, grande y majestuoso, hay un pequeño niño, tendría como 10 años, estaba llorando, mirando al suelo. Yo me quede atrás, después de todo, mi apariencia suele asustar a las personas, pero él se acercó cada vez más al joven y se arrodillo para mirarlo a los ojos.
  •  Hola pequeño - le dijo dulcemente
  •    
  •  ¿Cómo te llamas?
  • Sabes…, es una hermosa mañana la de hoy, a un sinfín de sonidos hermosos, ¿No lo crees?
  •  Sí, es verdad
  •  ¿Por qué lloras?
  • Nada, solo estaba pensando – dijo tímidamente – me llamo Az.
  •   ¿Qué pensabas?
  •  Me preguntaba qué es lo que hice para no poder ver – era ciego me acerque para acompañar a mi amigo, pero el niño comenzó a oírme acercar
  •   No temas, es mi amigo Solar…
  •  Sabes eres muy afortunado
  •  ¿Yo?
  •    Claro, eres el único que puede escuchar a los pájaros que vuelan a metros de aquí, el único que puede escuchar el sonido del rio fluir lleno de vida, las flores abriéndose, el revoloteo de esa mariposa que sé que estas sintiendo cerca.
  •   ¿Cómo lo sabes? ¿Eres ciego como yo?
  •  No, pero se mucho… ser ciego no es malo…
  •  ¡Claro que lo es! no tengo la dicha de ver a mi familia, a la naturaleza, a los colores que cada de los que oigo hablar
  • Sabes, miles de personas tienen ojos para ver, pero no para observar, no ven la belleza sutil del mundo en el que viven, y tú tienes la suerte de sentirlo.
Ellos comenzaron a hablar durante mucho tiempo, yo solo los miraba desde un costado y recordaba todas las veces que nos deteníamos a hablar con alguien desconocido. Me pregunto si llegaremos a tiempo, Oku se podría enfadar conmigo si llego tarde con ella.
  • Aun así, me gustaría saber cómo son los colores, siempre he oído hablar del naranja del amanecer, del verde la de las hojas, del sol amarillo.
  •  Los colores es la forma que el mundo y todo lo que existe muestra su verdadera esencia, los colores, se ven de dos formas, con los ojos, y con el corazón. Muchas de las personas no ven los colores, porque no son capaces de verlos como verdaderamente son.
  •  ¿Cómo son?
  •   Bueno, por donde empezar
  •  Por el rojo – dijo el niño entusiastamente
  •   El rojo, es el color del amor; ese sentimiento que sientes por alguien especial a quien tú protegerías y del que nunca te gustaría separar, es el color de tu sangre, que llena a tu corazón de sentimientos hermosos. El amarillo es el color de la felicidad, esa sensación de satisfacción y alegría que tienes. El naranja es la mescla de los dos, es el color de la amistad, un amor sutil combinado con la alegría de una risa amiga. Morado el color de la sabiduría. Blanco, es el color madre, porque de ella salen todos los colores, y como solo una madre puede, demuestra calma. Rosa es un amor suave llenos de calma. Negro es el color de lo misterioso. Y el verde es color de la vida y esperanza
  •   ¿Por qué?
  •    Porque la esperanza es importante, es… ese deseo que tienes, ese sueño, esa cosa por la cual darías todo, es amar a nada, es creer en algo que es casi imposible, pero aun así crees, y son esos sueños llenos de esperanzas los que nos dan un motivo para vivir.
  •  Wow – un largo silencio se apodero de él joven, estaba sonriendo
  •  Ya es momento que me vaya… adiós – se paró y comenzó a caminar alejándose del atardece.
  •   ¡Espera! – dijo el pequeño
  •   ¿Cómo te llamas?
  •   Me dicen el mago azul
  • ¿Por qué azul?
  • Porque suelo ser calmado como el mar y el cielo, y por eso azul
Mientras nos alejábamos del, pude notar como el niño gritaba de alegría y corría a su hogar, quería decirle a toda su familia que estaba viendo, todo, cada centímetro de la naturaleza
  • Le devolviste la vista, ¿Eso no está prohibido? – le pregunté
  •  Claro que no Sólar. Él no veia porque sus ojos no se conectaban con su corazón, solo necesitaba alguien que lo ayudar para que su corazón vea, que este se vuelva a conectar con sus ojos verde y pueda volver a ver… - sonrió – vámonos… estamos algo tarde.